sábado, 28 de abril de 2012

Nobody knows the trouble we´ve seen, nobody knows the price of this dream

No es fácil comenzar a juzgar a alguien.
No debería serlo.
Las sonrisas y las caras duras son buenas máscaras. Útiles a la hora de fingir emociones.
No es que sea una amargada, es que la vida me ha hecho así.
Nadie sabe cuántas cosas he vivido, cuántas lágrimas he derramado,
nadie sabe el verdadero precio de nuestros sueños.
Porque de todas las personas que nos "conocen" solo pocas saben la historia completa.
No la versión que le vendemos a los demás, sino la historia cruda y sin censura,
sin cubierta de azúcar.
Pocos se molestan en saberla, la mayoría se conforma con lo que ven, ¿por qué debería
importales saber por qué eres como eres? Es más fácil no saberlo y juzgar a partir de ahí.
Muy pocos son lo suficiemente valientes para preguntar, para que les importe.
No hables sin saber de quién hablas.
No critiques sino conoces de lo que critiques.

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