Es difícil ser el hombro para llorar.
Es difícil porque nadie más limpia tus lágrimas.
ES difícil decirle a alguien que quieres que todo va a estar
bien a pesar de que tú sabes que es posible que no.
ES difícil estar pasando por un momento difícil y tener
que apoyar a otra persona, y tú no tienes nadie.
Nunca me ha gustado llorar. Mucho menos enfrente de la gente.
Muy pocas veces el baño es testigo de mis lágrimas, pero hoy
fue una excepción.
Y es que hoy más que nunca todo fue difícil.
Fue demasiado.
Por lo general intento fingir que nada pasa. El sarcasmo
es una buena máscara para cubrir el dolor.
No me gusta hablar de mis problemas. Me siento tonta y detesto
que los ojos se me pongan llorosos en frente de las personas.
Nadie sabe las batallas que uno carga por dentro. Muy pocos
se enteran de ellas.
Es que estoy cansada. LLega el momento en el que ninguno
de los músculos de mi cuerpo soporta mi carga ni física ni emocional.
Lapso. Terminate. Ya
En fin. Hacía mucho que no escribía por aquí. Pero a veces mis palabras son mi mejor consuelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario