Por lo general las personas desean que todo se quede igual.
Mantener la misma rutina cómoda, los mismos amigos, las mismas
salidas y los mismos lugares.
No sé si sea solo yo (espero que no, eso sólo demuestra que estoy
peor de lo que pensaba) pero hay veces que me provoca dejarlo todo
y sólo irme.
Quizás por eso amo viajar lejos, no me importa tomar un vuelo de 9 horas para
atravesar el planeta y alejarme, y quizás por eso no me gusta conseguirme a
conocidos cuando viajo, porque es lo más cercano que tengo a alejarme
de mi vida, de los problemas y las cosas que me estresan.
El aire extranjero me hace bien, me quita el estrés, los problemas, me da una excusa para ser una persona nueva porque nadie me conoce. Es poder escaparse por un tiempo y poner la vida en "pausa" o "standby". Cuando
regresas podrás encargarte de todo lo que dejaste pausado, todo de lo
que huíste, pero mientras tanto te olvidas de todo y todos.
Por eso viajamos, por eso nos tomamos la molestia de hacer maletas, pagar cuentas, planificarlo todo, las colas para chequear las maletas, los asientos incómodos, la comida recalentada del avión (o los mareos si viajas en barco).
Sacrificamos nuestra comodidad por algunas horas sólo para escapar
de la rutina que nos consume.
Este año no viajo, y pensé que no sería la gran cosa, pero mis ataques de
ansiedad y los problemas me persiguen.
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