Cuando armas un rompecabezas no hay nada más insoportable y
frustrante que no encontrar cómo encajar las piezas.
En la vida pasa algo similar cuando intentas recuperar algo.
Buscas a ver dónde te perdiste, qué hizo que las piezas se esparcieran
por todos lados, e intentas con todas tus fuerzas unirlas de nuevo, pero no
quieren encajar, no es culpa del pegamento, es que simplemente ya no
son parte del mismo juego.
Lo más difícil es qué hacer luego de que te das cuenta de eso.
Es tarde y ya no hay nada que hacer, no puedes cortarlas para hacer que encajen, no hay forma de mantenerlas unidas.
En una de mis películas favoritas un personaje habló del "Síndrome de campamento de verano". Se trataba de más o menos como vas a un campamento, conoces a personas increíbles, se vuelven mejores amigos, y aun cuando el campamento acaba se guarda la esperanza de volver el próximo año.
Pero cuando el momento llega todos cambiaron, cada uno siguió su camino,
y en ese momento te das cuenta de que nada va a ser igual, porque ESE fue el mejor año.
Holding on to the memories of when we were younger, that I can´t forget.
Cause when we were together that´s when I was at my best...-Dixie Chicks
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