Es difícil.
Es difícil para algunas personas, como yo, no tomarnos la vida tan enserio.
Cuando sufres de ansiedad y literalmente cualquier cosa te altera la cosa siempre es más difícil.
Porque no sólo caes en un agujero negro. Sino que no encuentras cómo salir de él.
Tu mente intenta mantener la calma pero tu cuerpo reacciona como si se encontrara cubierto de dinamita a punto de explotar.
Yo creo que cada persona debe enfrentarse a cierto peso, o cierta lucha durante toda su vida. Creo que cada uno tiene una cruz personal que debe cargar. Una vez que aprendes a llevarla contigo aprendes a vivir.
Para mí se trata de la confianza. Pero no hablo de la confianza en otros, sino una confianza mucho más importante: la confianza en mí misma.
No es fácil, pero hay que intentar tener las agallas de seguir creyendo, de seguir luchando. Hay que tener agallas para no dejarse revolcar y arrastrar hasta lo más profundo. Hay que tener la fuerza para seguir arrastrándote aún cuando tu cuerpo te pide que te detengas.
No estás solo. Sea lo que sea que pase, aunque no lo veas, pasará.
Porque lo gracioso de las personas es que queremos que el universo se adapte a nosotros. Y la verdad es que somos nosotros los responsables de adaptarnos a él. Y una vez que comprendemos eso, supongo que todo se vuelve más sencillo.
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