viernes, 5 de julio de 2013

The One Who Got Away

Huir... nunca ha sido lo mío. Pero honestamente a veces me provoca.
Sabes, tipo agarrar las maletas e irte lejos...
Tipo película.
Obviamente nunca pasa ni pasará.
Porque la vida no es una película. No puedes simplemente hacer las maletas e irte volando a París, tomar cursos de cocina y enamorarte y regresar glamurosamente feliz. 

Al menos que seas Audrey Hepburn en "Sabrina"... en ese caso sí puedes hacerlo.
Pero si eres yo... digamos que es algo más difícil.

He visto a muchas de las personas que quiero irse. Claro que hay despedidas, hay cartas con laaargas declaraciones y recuerdos, las fiestas para ponerse cursi y celebrar un último momento. Pero miro a todas las personas que he dejado marchar tan felices que, lo admito, a veces provoca marcharse también.

Quizás es por eso que estoy obsesionada con "Sabrina". No sólo porque es una película de Audrey, no sólo porque es en blanco y negro y por alguna razón me parece genial, sino por la idea de poder reinventarse uno mismo.

Son muchas las veces en las que he deseado poder hacerlo pero sólo ha pasado una vez. Y lo agradezco, pero me encantaría poder hacerlo. Será que tendré que hacer otro tour... Quizás esta vez por Inglaterra, Irlanda y Escocia. Ufff eso suena bien.

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